La comida mexicana precisa el uso de las manos en la preparación y su consumo. Resultaría difícil comer platillos como los pambazos o tacos con cubiertos; aún así cada cabeza es un mundo.
¡Está para chuparse los dedos! Es una expresión de cumplido para un cocinero. Indica que la comida estuvo deliciosa. Hay comidas en la que se apliva literalmente como con el mole, ya que habremos de comer hasta lo que nos quedó en los dedos.
Adoro cuando mi abuelita hace mole, para mi familia no hay no hay otro tan delicioso como el de ella. Su receta pasó a mi tía, quien es la encargada de las grandes comidas en mi familia.
Mi abuelita espera ansiosa el fin de semana, dirige la cocina y la familia con astucia. Prepara guisos para todos conforme a la ocasión. Cada comida es un festín. Mi tía es igual de generosa y se ocupa de las comidad grandes (más de 20 personas). Desde mi experiencia ella es la actual heredera de la tradición culinaria en mi familia.
La sazón de estas dos grandes mujeres es deliciosa; cada una con sus peculiaridades, pero con un familiar parecido. La sazón, más que una forma de cocinar es el punto exacto del buen gusto, un equilibrio de sabores. Y viene de la experiencia (la práctica y comer) y predisposición (querer hacerlo).
Ojalá algún día llegue a ser tan buena como ellas.
Foto: Tía Nicha en Rinconada, Hgo. 10 de diciembre de 2017.
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