Aquellos que visitan donde vivo siempre hacen un comentario acerca del tono con el que decimos las cosas. Una vez me dijeron que hablamos cantadito. Me puse a escuchar y es como si habláramos con sonsonetes entre frases. A ellos les parece chistoso, a mi muy normal. Siempre que recuerdo los dichos de mis mamás (madre, tía y abuela) en mi mente reproduzco dichos tonos, como el llamado para comer: "¡A comer y a la cama una sola vez se llama!". Es entre una orden y una invitación a tomar los primeros puestos alrededor de la larga mesa donde primos, tíos, abuelos e invitados nos reunimos. Crecí en una familia tradicional, lo que significa que mis abuelitos me cuidaban a mi y a mis primos mientras nuestros padres iban a trabajar. A veces dormíamos en su casa, lo que significaba jugar y comer mucho, porque si no queríamos el segundo o tercer plato mi abuelita creería que no me gustó su comida. Al salir de esa casa tan acogedora salíamos "bien tripones", que quiere deci...
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